jueves, 4 de mayo de 2017

Nueva masacre contra familiares de guerrillero de las FARC-EP


El Estado Mayor de las FARC-EP se permite denunciar ante la opinión pública nacional e internacional los siguientes hechos ocurridos en contra de familiares de integrantes de nuestra organización:
1. El 24 de abril de 2017, siendo aproximadamente las 8:30 pm en Taraza – Antioquia barrio María Gaín, fueron encontrados sin vida los cuerpos de: Kellys Henao de 20 años de edad, Alberto Osorio de 33 años y la menor Marcela Osorio de 14 años, los cuales fueron brutalmente masacrados al interior de su vivienda. Todos ellos son familiares de Guillermo León Osorio, integrante de las FARC-EP quien se encuentra ubicado en una Zona Veredal Transitoria de Normalización “Juan Carlos Castañeda”.
2. Hasta el momento los familiares sobrevivientes de estos terribles hechos manifiestan que los autores son presuntos integrantes de grupos paramilitares que operan en la zona, quienes manifestaron que “hasta que no terminaran de matar a toda esa familia no paraban”.
3. Este caso fue puesto en conocimiento por parte de los mecanismos de monitoreo y seguimiento dispuestos en el Acuerdo Final de Paz a las autoridades competentes a objeto de prestar las medidas de seguridad a familiares y conocidos sobrevivientes. Las autoridades manifestaron que “no pueden prestar seguridad a las familias porque no existe presupuesto por parte de la Policía de Taraza y que esta solo puede hacer el levantamiento de los cadáveres y no más”.
4. Hasta los momentos familiares de Willson Adrian Tapias integrante de las FARC-EP en la Zona Veredal en Carrizal y sobrevivientes continúan en Taraza recibiendo amenazas por dichos grupos, no contando con la oportuna y debida protección por parte del Gobierno Nacional y Departamental. Consecuencialmente no se han realizado las medidas de persecución e investigación con el fin de judicializar los autores materiales y determinadores de estas conductas.
5. Los hechos anteriores estuvieron precedidos por la circulación de panfletos amenazantes en el municipio de Taraza de acuerdo a información proporcionada por los familiares y vecinos sobrevivientes, en los cuales se mencionaba y amenazaba a los integrantes de las FARC-EP y sus familias.
ANTECEDENTES.
1. El día 24 de noviembre de 2016 el Gobierno Nacional y la Guerrilla de las FARC-EP suscribieron el Acuerdo Final Para la Terminación del Conflicto y la Construcción de una Paz Estable y Duradera.
2. Que en el punto 3.4 del Acuerdo Final existe un deber por parte del Estado Colombiano de proporcionar garantías plenas de seguridad y lucha contra las organizaciones y conductas ocasionadas por las organizaciones consideradas como sucesoras del Paramilitarismo.
3. Que hasta el momento el Estado Colombiano a pesar de requerirse un organismo autónomo e independiente para investigar los graves crímenes cometidos por parte de las organizaciones paramilitares, no se ha implementado la Unidad Especial de investigación para el desmantelamiento de las organizaciones y conductas criminales responsables de homicidios y masacres que atentan contra defensores/as de derechos humanos, movimientos sociales o movimientos políticos o que amenacen o atenten contra las personas que participen en la implementación de los acuerdos, entre otras.
4. En las últimas semanas han sido secuestrados, torturados y degollados por grupos paramilitares que operan en el Chocho los hermanos Dalmiro Cárdenas y Anselmo Cárdenas, hermanos del guerrillero de las Farc Robinson Victorio recluido en la Cárcel de Chiquinquirá. Estos hechos estuvieron precedidos por el asesinato en el Departamento de Nariño de Luis Alberto Ortiz, miembro activo de las FARC-EP y beneficiario de la Ley Amnistía, quien una vez recupera su libertad fue atacado con arma de fuego, que le causó de manera inmediata la muerte.
SOLICITUDES
1. De manera urgente e inmediata se garanticen los derechos a la Vida e integridad física de los familiares y víctimas sobrevivientes que se encuentran en el Municipio de Taraza y que continúan sin ningún tipo de protección por parte de las autoridades nacionales y departamentales.
2. A la Fiscalía General de la Nación y a las demás autoridades competentes que se investigue de manera eficiente, pronta e imparcial estos graves hechos que dan cuenta de la ocurrencia de una masacre.
3. A la Defensoría del Pueblo, a la Procuraduría General de la Nación, Personería y demás entes pertinentes, verifiquen los hechos descritos e impulsen las solicitudes de garantías y protección de los derechos de las víctimas afectadas.
4. A los organismos de monitoreo, verificación y seguimiento dispuestos en el Acuerdo Final, de manera especial a la Organización De Naciones Unidas a que investigue en el marco de lo establecido para tales efectos en el Acuerdo Final, por ser estos hechos constitutivos de una afectación grave al Cese al Fuego, Bilateral y Definitivo suscrito entre el Gobierno Nacional y la Guerrilla de las FARC-EP.
5. Al Gobierno Nacional a poner en marcha de manera urgente los mecanismos de garantías, protección y seguridad dispuestos en el Acuerdo Final de Paz.
Invitamos a las organizaciones sociales y defensoras de derechos humanos, fuerzas vivas de la sociedad civil, a los diversos sectores políticos y económicos a desarrollar el más amplio pacto que nos movilice en defensa de la vida de todos los y las colombianas.

FUENTE: FARC-EP https://is.gd/iknc7w

Solidaridad con Maicol

Los combatientes de la ZVTN de Marquetalia cuna de la resistencia, en Planadas Tolima, nos solidarizamos con el camarada Maicol y su querida familia por el vil asesinato de su padre Ever Criollo realizado por desconocidos la noche del 30 de abril.
El compañero Ever había sido desplazado de su finca, por paramilitares y ejército en el año 2012 en el municipio de San Antonio –Tolima- vereda Mesetas, por el simple hecho de tener dos hijos en las FARC, de los cuales uno dio la vida por la causa y otro está presente y haciendo parte de los combatientes de la ZVTN Marquetalia, don Ever había regresado a su tierra hace 8 días, con la esperanza de volver a trabajar en paz ya que era un campesino muy trabajador.
Esperamos que su muerte no quede en la impunidad y se haga justicia, exigimos que paren las amenazas, persecuciones y crímenes contra las familias de los guerrilleros de las FARC, reafirmamos que a pesar de los hechos seguimos comprometidos con la paz y cumpliendo nuestra palabra.
Para nuestro compañero Maicol toda nuestra solidaridad acompañada de mucha fortaleza en este momento difícil que está pasando él, su querida madre y hermanos.
Mayo 1 de 2017
Comando de dirección ZVTN Marquetalia, cuna de la resistencia.

viernes, 28 de abril de 2017

El delito: ser parientes de un comandante guerrillero

La mamá y la hermana de ‘Pablo Catatumbo’ relatan la estigmatización y exilio que han padecido.
Nancy Torres Victoria
Nancy Torres Victoria (izq.), hermana de ‘Pablo Catatumbo’, y Mariela Victoria, la madre, quien tiene 91 años, cuentan su historia a EL TIEMPO desde Costa Rica.
Foto: 
Cedida por la familia
27 de abril 2017 , 09:10 a.m.
Aunque las fechas se le pierden en las nebulosas de su edad, a los 91 años, doña Mariela Victoria, la mamá de Jorge Torres Victoria, conocido como ‘Pablo Catatumbo’ –el negociador de las Farc en Cuba–, tiene todavía fresco en la mente el primer allanamiento de su domicilio.
Hacia las nueve de la noche, cinco camiones llenos de soldados rodearon su casa en el barrio Municipal de Cali y tocaron la puerta con la fuerza del que no dudaría en tumbarla. Abrió exaltada y le dijeron que se quedara quieta. Ella cree que fue como en 1978, en plena vigencia del Estatuto de Seguridad de Julio César Turbay. Para ese momento, debía tener unos 53 años. “Creían que teníamos a Jorge ahí”, recuerda.

Voltearon los colchones y husmearon cada centímetro, abrieron cuanto cajón había y tiraron la ropa al piso; por último, recorrieron el techo palmo a palmo. 

Separaron a las hijas que estaban presentes, al segundo esposo de Mariela y a todo el que llegara, encerrándolos en los cuartos. 

“Nosotras cuidábamos a una niña de 3 meses de un amigo que era separado, y hasta los pañales los revisaron. Yo no más los veía sin reaccionar”, dice Mariela. 
Hacia las cinco de la mañana se llevaron a Nancy y Nubia, dos de las hermanas de ‘Catatumbo’, sin que su mamá se atreviera a preguntar por qué. “No hablaba porque de política y de esas cosas yo no sabía nada”. 

La primera de ellas relata que a los 17 años conoció el frío y el temor que produce el calabozo de una guarnición militar. Pasó tres noches completas dando explicaciones de lo que hacía y no hacía su familia. 

“Como a los tres meses volvieron, y yo soy tan inocente que como a las seis de la mañana les dije: ‘¿Les provoca un cafecito? Qué vergüenza que no tengo pan, pero hay galletas’ ”, relata Mariela, sin reírse de lo tragicómico del comentario y del hecho de que los uniformados le hubieran aceptado el ofrecimiento. 

Luego vinieron los demás registros y las noches se tornaron intranquilas, mientras que el tormento diurno era aguantar el cuchicheo y las malas caras de los vecinos. “Nos daba vergüenza salir a la calle”, apunta Mariela.

Desde su casa en Costa Rica, ella y Nancy accedieron a hablar con EL TIEMPO acerca de la persecución que han padecido por ser de la misma sangre de un guerrillero –en este caso de dos–, si bien la ley dice que la responsabilidad penal es individual.
El primer duelo
“Mi padecimiento empieza desde que se fue el primero”, dice Mariela, refiriéndose a Ernesto, mayor que Jorge. Asegura que eran niños bien criados, pero muy temprano les faltó su papá, que era fotógrafo de la Kodak, en un accidente fatal en la vía que va de Roldanillo a Buga, y ella se quedó sola con diez hijos, sin una fórmula de sustento para todos ellos.

“A Ernesto lo metimos a estudiar en el nocturno de Santa Librada, que era muy revolucionario; se mantenían en marchas y protestas. Empezó a leer libros de Marx y a irse a donde sus amigos. Yo sí le reclamaba mucho porque llegaba tarde”. Según Mariela, estaba muy amargado porque no encontraba trabajo y un día le dijo que se iba para Orito (Putumayo) a ver qué hacía; que en dos meses regresaba. 

Al año tal vez, a la edad de 17 años, probablemente –el registro no es muy exacto–, Jorge tomó un camino similar. No se llevó ni la ropa. Tenía una novia y ella le decía a doña Mariela que él se demoraba, pero que iba a regresar; hasta el día en que ella tampoco volvió. 

“Una vecina me dijo: ‘Es que sus hijos se fueron para la guerrilla’, pero yo no sabía nada de política; no entendí ni a qué se iban ni qué eran las Farc”. 
Doña Mariela cree recordar que en el año 1986 le dijeron que Ernesto había muerto en un accidente y, al parecer, ya le había hecho el duelo.

Unos años después, se alegró porque Jorge reapareció, pero se esfumó a los pocos días con el mismo secretismo que lo hizo la primera vez.
Janeth Torres
Janeth Torres Victoria fue secuestrada en 1996 por los paramilityares de la llamada Casa Castaño. Su cuerpo apareció en el 2008.
Foto: 
Archivo histórico EL TIEMPO
Estrategia del avestruz
“Nosotros nunca los nombrábamos ni lo comentábamos con nadie”, coinciden en anotar doña Mariela y Nancy. Pero la estrategia del avestruz se hizo más insostenible cuando el retrato de Jorge, bajo el nombre de ‘Pablo Catatumbo’, comenzó a hacerse famoso porque aparecía con carteles de ‘se busca’. 

Las noticias lo presentaban como ideólogo y comandante militar de las Farc en golpes contra la Fuerza Pública y enfrentamientos con narcotraficantes. El 22 de octubre de 1992 fue secuestrada Amparo Torres Victoria. Estuvo cuatro meses cautiva, aparentemente por el cartel de Cali, para presionar la liberación de Cristina Santacruz Londoño –hermana de ‘Chepe’ Santacruz–, quien fue retenida por el sexto frente de las Farc. 

“Como ella era activista de la UP y presidenta del sindicato Usaca (Universidad Santiago de Cali), pensamos que había sido por eso”, dice Nancy.

Casi cuatro años después, los paramilitares secuestraron a Janeth, la menor, que entonces tenía 33 años, en una acción contra allegados de los jefes de la guerrilla, con lo que presuntamente buscaban darles una dosis de su propia medicina. 

En la expresión de Nancy, al referirse al tema, se advierten dudas acerca de qué le sigue doliendo más a la familia: el sufrimiento de su hermana durante el cautiverio, el que haya permanecido durante varios años como NN –'don Berna' reveló dónde estaba enterrada en el 2008– o las versiones de que se habría convertido en amante de Carlos Castaño, algo que tanto ella como sus otros hermanos (incluido ‘Pablo Catatumbo’) niegan con vehemencia.

“Después de la desaparición, estuvimos diez años sin hablar de ella, porque todos nos sentíamos culpables por lo que hicimos o no hicimos. En las familias donde hemos tenido que estar guardando tantos secretos no se habla mucho”, añade. Nancy confiesa que incluso una hermana pagó espiritistas para que le ayudaran a ubicar el cuerpo.
Pablo Catatumbo
'Pablo Catatumbo', integrante de la mesa de negociaciones de las Farc en La Habana y comandante del bloque occidental de esa guerrilla. Su nombre real es Jorge Torres Victoria.
Foto: 
Ernesto Mastrascusa / Efe
Esquivando 'culebras'
Ya para ese momento Nancy era madre y andaba como peregrina, durmiendo a diario en un sitio diferente con su niño y su niña, con el fin de esquivar a los múltiples enemigos que ‘Catatumbo’ había acumulado.

Una noche de noviembre de 1997, un comando del grupo paramilitar Colsingue (Colombia sin Guerrilla) entró a fuego abierto a la urbanización de Tenjo (Cundinamarca) donde vivía su hermana Betty. En la arremetida murió un menor de 17 años que hacía las veces de vigilante. 

Nancy le atribuye el episodio a las declaraciones que un mes atrás había dado el director del DAS, Luis Enrique Montenegro, vinculando el complejo con presuntos testaferros de las Farc. Fue también el campanazo para que los Torres Victoria optaran por el exilio.

Con todo y el historial que lleva atrás, doña Mariela y Nancy presentan el destierro como lo peor que les ha pasado.
En la actualidad, Nancy detenta un doctorado y es profesora universitaria en San José, donde reside con sus hijos y el de Janeth. Cerca vive su mamá y en la misma ciudad están dos hermanas. Tres hermanos más, con once sobrinos, están dispersos por otros países.

No se quejan de la acogida que les han brindado; sin embargo, sí de la soledad y el desarraigo. “Tener que estar enfermo – se lamenta Nancy– y sin saber quién te va a cuidar. Además, mi mamá ni siquiera conoce a los nietos ni ellos se conocen entre sí. El exilio ha afectado mucho el crecimiento de nuestros hijos y la tristeza se ha instalado en todos”.

Fuera de todo, la familia ha sido seguida por señalamientos que han tildado a varios de sus integrantes como testaferros de una supuesta red financiera de las Farc, acusación de la que se declaran inocentes. Tampoco ha habido ninguna condena penal.

“Hemos sido víctimas del Estado, todo mundo nos ha ‘manoseado’, incluyendo los medios de comunicación”, dice Nancy.

A pesar de todo lo que le ha tocado pasar, es enfática en que no le reprocha nada a su hermano, y en cambio destaca el poder de sus convicciones y las expresiones de ternura en las dos ocasiones que fue a verlo con su madre a La Habana, gracias a los diálogos de paz. Llevaban casi medio siglo sin verse, pues cuando él se enmontó por primera vez, ella tenía escasos 8 años.

Al preguntarles si volverían a Colombia habiéndose firmado el acuerdo entre las Farc y el Gobierno, Nancy se inclina más por el no; curiosamente, su madre sí lo contempla porque aún se siente extraña en Costa Rica y echa de menos su patria. 

Sin embargo, ha perdido algo de motivación porque no solo vendió la vivienda que poseía en el Valle, sino que amigos y allegados han fallecido sin que siquiera pudieran asistir al entierro. Con los demás conocidos ha perdido contacto por razones de seguridad.

NÉSTOR ALONSO LÓPEZ
EL TIEMPO

Alarma por asesinatos de familiares de miembros de las Farc

Tomado de diario EL TIEMPO
Esa guerrilla denunció las muertes de cinco allegados en Antioquia y Chocó.
Alias Renol
Alias Renol (de rojo), miembro del 'clan del Golfo' y quien asesinó al guerrillero Luis Alberto Ortiz, fue capturado este miércoles en Tumaco.
Foto: 
Dijín
27 de abril 2017 , 08:55 a.m.
El lunes, cuando habían transcurrido solo ocho días del asesinato en Tumaco (Nariño) de un guerrillero de las Farc recién indultado, la familia de otro integrante de este grupo en tránsito a la vida civil, también beneficiado con el indulto, fue atacada en Tarazá (Antioquia).
Tres familiares del guerrillero, conocido en las Farc como Carlos y quien se encuentra en la zona de desarme de Remedios (nordeste antioqueño), murieron durante el ataque. 

Entre los muertos, de acuerdo con las denuncias de los jefes guerrilleros de la zona veredal de Remedios, hubo una menor de 14 años.

La denuncia fue hecha el martes en la noche ante el Mecanismo de Monitoreo y Verificación del cese del fuego, integrado por la ONU, el Gobierno y las Farc.

Según el relato que hicieron los jefes guerrilleros a los verificadores, la tragedia en Tarazá ocurrió alrededor de las 8:30 p. m. del lunes. Hacia la 1 a. m., desconocidos intentaron matar al resto de la familia de Carlos, incluida su madre, pero no pudieron tumbar la puerta del lugar donde permanecían los allegados del guerrillero.
Hay un asedio paramilitar que asesina y persigue a familiares de combatientes

En la zona veredal de Remedios donde está Carlos, una de las tres de Antioquia, hay un poco más de 200 hombres de los frentes 4, 24, 34 y de la compañía Raúl Eduardo Mahecha. 

Carlos está desesperado ante esta situación y plantea irse a recoger a la familia”, informaron por escrito los jefes guerrilleros. 

El secretariado de las Farc había prendido las alertas tras los asesinatos del guerrillero en Tumaco y de los hermanos de Róbinson Victoria, uno de sus integrantes que se encuentra detenido en la Cárcel de Chiquinquirá. 

Los hermanos del guerrillero, Dalmiro y Anselmo Cárdenas Victoria, fueron baleados el 16 de abril en la vereda Pichimá del Litoral San Juan, en Chocó. 

Este miércoles, la alarma creció entre los jefes de las Farc y las autoridades. El jefe guerrillero Carlos Antonio Lozada afirma que “hay un asedio paramilitar que asesina y persigue a familiares de combatientes”.

A las denuncias sobre persecución a familiares de guerrilleros en Antioquia y en Chocó, se suma el asesinato de José Yatacué, un miliciano de las Farc en Toribío, Cauca. El martes, hacia las 8 p. m., encapuchados le dispararon.

El fiscal general, Néstor Humberto Martínez, confirmó el crimen y dijo que el caso ya está siendo investigado por fiscales y peritos del Cauca.
Este miércoles, precisamente, fue capturado alias Renol, el cabecilla del 'clan del Golfo' señalado de matar al guerrillero Ortiz Cabezas en Tumaco (ver nota anexa).

Desde Riohacha, el vicepresidente, general (r) Óscar Naranjo, quien ha rechazado que se trate de un plan sistemático en contra de las Farc y quien tiene entre sus tareas el trabajo para garantizar la seguridad de los miembros de esta organización, dijo que el Gobierno “no permitirá que esos hechos (de violencia) se vuelvan una constante. 
“Estamos comprometidos a fondo para establecer responsabilidades individuales”, añadió.
Fiscalía pide que milicianos vayan a las zonas de desarme
El fiscal general, Néstor Humberto Martínez, advirtió que por la seguridad física y jurídica de los milicianos de las Farc, ellos también tendrían que ir a las zonas veredales de concentración.

“Se debe establecer cuál va a ser su situación frente a la justicia, ese es un tema que lamentablemente no se está resolviendo actualmente en el proceso de paz”, dijo Martínez, tras señalar que esas preocupaciones ya fueron expresadas al Alto Comisionado para la Paz y otros funcionarios del Gobierno Nacional.

Sostuvo que en el proceso de consolidación de los acuerdos de paz con la guerrilla se requieren “decisiones de política concertada entre las Farc y el Gobierno”, para aclarar la situación de las personas que hicieron parte de las milicias y que se acogieron a las negociaciones de La Habana (Cuba).

El fiscal Martínez señaló que la Fiscalía tiene la decisión de garantizar la seguridad de los exguerrilleros y de judicializar a las personas que amenacen o atenten contra los antiguos combatientes.

REDACCIÓN PAZ